Regresando del Tercer Congreso Argentino de Coaching, en el que participaron más de 400 coaches que llegaron a Buenos Aires desde México, Perú, Venezuela, Uruguay, España y Chile, quiero compartir algo que empezó como una rebeldía ante el ejercicio que planteó Julio Olalla al inicio del congreso, cuando nos invitó a revisar los célebres Enemigos del Aprendizaje.

Al tiempo que me negué a volver a trabajar sobre la famosa lista de enemigos, me puse a reflexionar sobre un tema que se está convirtiendo en el centro de mi trabajo como coach y que es la "expansión de la conciencia"... o la pregunta por la espiritualidad. Me puse entonces a parafrasear cada enemigo que iba enunciando Julio y al final la cosa me quedó más o menos así:
Los Enemigos de la Expansión de la Conciencia:
1. Incapacidad de reconocer que no sabemos cuál es el verdadero significado de la vida; La declaración del "no se" en el ámbito espiritual es el reconocimiento de nuestra limitación humana y lo abrumadoramente imposible que resulta pretender saber cuál es el sentido último de la existencia.
2. No admitir la limitación de nuestra mirada; o la ceguera de la ceguera espiritual, que equivale a ni siquiera imaginar que puede existir un mundo más allá de lo que nuestros ojos pueden ver.
3. No reconocer las emociones como el lenguaje del alma; Más allá del pensamiento, las emociones parecieran ser la voz que sale desde lo más profundo de nuestro ser y que nos predisponen a la posibilidad de "sentir la vida"
4. No honrar el cuerpo como puerta de acceso o conexión con la conciencia universal; lo cual significa redescubrir la historia de la creación, de la humanidad y de la conciencia que están grabadas en nuestro ADN y en cada célula de nuestro cuerpo.
5. Creer que necesitamos una "teoría de todo"; lo cual equivale a reemplazar las explicaciones de los mitos religiosos, por las nuevas explicaciones que proceden de la filosofia y el pensamiento contemporaneo.
6. No dar autoridad al otro como maestro espiritual; porque tal vez más allá de gurúes y maestros iluminados, es el "otro" que está a nuestro lado el más grande maestro que podemos encontrar.
7. Vivir dudando de toda idea del mundo que no es la mía; lo cual nos lleva además a convertirnos en fundamentalistas que repiten el reflejo de la evangelización para "salvar" a los que no creen lo mismo que yo.
8. Decir que no tengo tiempo para meditar, orar o estar en silencio; dado que sin importar las diferentes creencias, pareciera ser que el silencio es precisamente el "sonido" que nos permite recordar...
9. La espiritualidad no es para mi, yo me preocupo por el mundo real; o vivir en la ilusión como lo plantean las tradiciones orientales.
10. Confundir expandir mi conciencia con aprender; porque parece que aprender solo nos sirve para movernos "horizontalmente" dentro de un mismo nivel de conciencia, pero para evolucionar hace falta algo más...
11. Abandonar el asombro y aferrarnos a las certezas; o la adicción a las creencias, como una forma de evitar las preguntas que nos inquietasn y nos movilizan.
12. Creer que la verdad está escrita y defenderla con gravedad;
13. Olvidarnos que somos simplemente niños... que estamos recién descubriendo los caminos de la conciencia y dando los primeros pasitos en la evolución hacia lo posible...


Raul, fantásticos comentarios. Me recordó una lectura muy valiosa de Eckhart Tolle "EL Poder del Ahora". Tiene vínculos maravillosos con lo que mencionas aqui!
Muy chevere tu reflexión sobre este tema!
Saludos
Daniel
Dejando a un lado la rebeldía quiero comentar que me parece una visión sorprendentemente lúcida. Me pasa que me sorprende como muchos aprenden más la liviandad que ontología, conservando el discurso metafísico y el apego a historias que son todo lo contrario a la expansión de la conciencia.
Aceptar que no sabemos nada acerca de la raíz de este maravilloso milagro que es la vida, es un acto de valentía y nos mantiene en la busqueda consciente.
Leo