Un amigo me invita a la reflexión sobre el proceso de aprendizaje y las emociones, me salta que lo primero que requiero es esclarecer desde donde hablo, cuales son las distinciones que uso para la reflexión sobre las emociones.
Uso acá las distinciones aprendidas de Carmen Cordero, y que ya usé en el post: Ser, límites y emociones en que se constituye
Carmen, en su modelo del Ser humano, distingue tres dominios para la observación de las conductas, que se modulan entre sí,
- El dominio corporal, la biología, donde aparece tanto el cuerpo como su expresión, la atención.
- El dominio relacional donde observamos las conductas propias de la interacción con el entorno, entre ellas básicamente las emociones, disposiciones corporales a la conducta que se gatillan en la interacción con el entorno
- El dominio del lenguaje, donde observamos la capacidad de hacer distinciones en el lenguaje, la capacidad de la reflexión
Estos tres dominios se modulan entre sí, cualquier cambio en uno de ellos modifica los otros dos dominios, determinando el ser que somos
Las emociones las observamos en el dominio relacional, en el proceso permanente de interacción y adaptación al medio nos relacionamos, y en ese proceso, surgen las emociones primordiales, propias del proceso de supervivencia y común a todos los animales, uno de ellos es el Ser humano.
Carmen distingue, desde la biología, cuatro emociones básicas, a las cuales ya nos referimos en el post citado
Al hacerme la pregunta sobre como estas emociones están presentes en el proceso de aprendizajes, me parece que encontramos todas ellas, en formas y etapas diferentes, lo que me llevó a considerar que un factor de motivación, distinto a las emociones en el proceso de aprendizaje, es la motivación que genera el deseo de pertenecer. Como indiqué en el post que escribí sobre la pertenencia, en el modelo, lo visualizo en el dominio corporal
Y despejado por tanto ese factor motivacional, se me simplifica hablar de la forma que las emociones están presentes en el proceso de aprendizaje
- La rabia. Nos remite a la fuerza que nos genera, y que necesitamos en nuestros proyectos de aprendizaje. Sin esa fuerza, como podemos constatar que a menudo nos pasa, nuestras intenciones de aprendizaje se quedan en buenos deseos. Sin rabia, no hay la fuerza que el aprendizaje requiere.
- El Miedo. Nos permite el alerta que nos indica que algo anda mal, que hay un peligro para nosotros, ese alerta es el que a menudo nos lleva a aprender para neutralizar, mitigar los peligros que sentimos.
- La Tristeza. La reflexión de la perdida nos permite ver que hemos perdido capacidad de acción, desde esta reflexión diseñamos, impulsamos aprendizajes para nuevos cursos de acción.
- La Alegría. Nos permite reconocer las nuevas posibilidades que el aprendizaje nos ha generado, y eso nos estimula nuevos aprendizajes
En este análisis, podemos ver que requerimos las cuatro emociones básicas en el aprendizaje, las cuatro están presentes, y que el riesgo es precisamente quedarse pegado en alguna de ellas.
Una clave importante para el aprendizaje, aparece ligada al desarrollo de la plasticidad corporal, que permita que en nuestros cuerpos estas cuatro emociones, fluyan lo más dinámicamente posible.
La plasticidad corporal nos posibilita un aprendizaje más efectivo



Las emociones guían y modulan nuestras vidas; son nuestro motor, constituyen el impulso que nos hace ir adelante, aunque no sepamos bien hacia dónde vamos. Si nos paramos a pensar qué es lo más importante para nosotros, nos daremos cuenta de que su importancia proviene de los sentimientos que depositamos en ello.
Va dirigido especialmente a personas que padecen, directa e indirectamente, la enfermedad bipolar de las emociones, aunque también puede ser útil para profesionales de la salud mental, para ayudarles a encontrar modos simples de transmitir a los pacientes la comprensión científica y humana de su enfermedad y la necesidad de colaborar directamente en el tratamiento. Así pues, pacientes familiares, amigos, psiquiatras, médicos de otras especialidades, enfermeras, psicólogos y personas interesadas en los trastornos afectivos podrán hallar alguna respuesta a aquellas preguntas que inevitablemente surgen.