Después de participar en nuestro encuentro con Bernard Lietaer el pasado miércoles y de rematar la semana con el extraordinario seminario de la USACH sobre el cambio climático (Felicitaciones Lucho Carrasco!!!), me queda dando vueltas la urgencia de acelerar los procesos que hemos iniciado tanto desde la ICF como desde Imana, en pos de generar nuevas posibilidades de acción, que desafíen nuestros propios paradigmas.
Soy un profundo creyente de la necesidad de impulsar comunidades abiertas y participativas, donde más allá de los intereses personalistas y de la existencia de referentes y "gurúes", seamos capaces de articular acciones colaborativas de intervención en nuestra sociedad... Siempre he sentido que la propuesta de una moneda complementaria, basada en la contribución de valor y no en la especulación financiera es un camino para formalizar nuestros intercambios (los cuales no pueden seguir siendo gestos de buena voluntad y actividades que impulsamos en nuestros poco tiempo libre).
Creo que ha llegado el momento de dar un nuevo paso, tal vez más atrevido, más transgresor, más concreto. Siento que las bases están dadas y la necesidad de hacerlo es impostergable. ¿Cómo lo hacemos?... Declaro que no lo sé, pero lo que si sé es que tenemos que hacerlo juntos.
Siento que tenemos que "desplegar las velas" y al menos desde la ICF, convocar a un nuevo espacio de construcción de posibilidades. Desde ya invito abiertamente a una próxima asamblea (en fecha que comunicaremos pronto) para definir esas nuevas instancias de participación y la apertura de nuevos proyectos donde quepamos todos...
Un abrazo comprometido y entusiasmado!!!
Raúl Pacheco



Estimado Raúl, es probable que no me recuerdes, ma en el último encuentro me hiciste un cometario que me iluminó bastante; ya te contaré. El entusiasmo, eso es lo que escucho ahora, y lo escucho porque es lo que me pasa al leerte, y antes el artículo sobre las propuestas del economista belga, y al salir del encuentro pasado. Pero no sólo entusiasmo, al menos en mi caso: siento una inquietud rara, algo así como no saber qué hacer, y sentir que algo hay que hacer; percibir una inquietud y no saber darle respuesta. ¿Será mejor entre varios?¿Será, como en el refrán, que varias "cabezas"/cuerpos/espíritus conversan mejor que una?
Considérame para esa conversación por venir.
Un abrazo.
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carlos